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Políticas públicas para una cultura libre. Tema 2 #encirc14

Hace unos meses, solía pasar a menudo por la calle Trajano, situada en el centro-alameda de Sevilla (España) y al llegar a la altura de la antigua Sala X -clausurada y dejada al abandono en 2003-, siempre pienso “qué lastima de espacio desaprovechado”.

Así, al bucear en los materiales dirigidos a esta tarea, no puedo evitar recordar esas divagaciones que solía hacer sobre cómo aprovechar aquel espacio. De este modo, quiero centrar mi propuesta en base a

“La recuperación de espacios urbanos en los cuales los ciudadanos desarrollen proyectos culturales orientados a dar soluciones a problemas de comunidad”.

(cc) Rocío Lo

A principios de año, con la retirada del icónico cartel de “Sala X”, parecía cerrarse la idea de retomar la sala, sobretodo debido a los últimos cambios introducidos por el Ayuntamiento en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que calificaban como suelo de interés público y social (SIPS) la mayoría de cines y teatros del centro; ahora se consideran centro histórico con carácter genérico.

Esto lleva a pensar que si no se pone pronto en marcha un proyecto que sostengan un uso cultural estable del mismo, pasará a manos de inmobiliarias para unos residenciales o comerciales…

Desde mi punto de vista, un proyecto cultural que se defina en torno al marco de la cultura libre, y la igualdad y economía social sería no sólo interesante, si no que también cubriría varias necesidades de la ciudad, teniendo capacidad para ser rentable.

Mi propuesta abarcaría:

  • Construcción de locales de ensayo (contando con parte de la infraestructura de insonorización), tan escasos en la capital, en los que podría proponerse que todos los grupos tuvieran intereses relacionados con la cultura libre: que licenciaran sus trabajos con CC, que dieran conciertos abiertos, etc.
  • Proyección continua de películas CC (aprovechando la propia construcción de sala). Se podría utilizar el archivo de los Creative Commons Film Festival (en Sevilla se llevó a cabo la primera edición este mismo año) y también de páginas como Cercademi.
  • Organización de talleres-jornadas-charlas enmarcadas en torno a la cultura libre (aprovechando de nuevo sus características de sala), con el objetivo de visibilizar y acercar estas prácticas a la población.
  • Cesión de un espacio de exhibición de proyectos culturales ligados a la idiosincrasia de la cultura libre; por ejemplo para la generación de una biblioteca libre (siguiendo un poco la iniciativa malagueña Más Libros Libres), o para la realización de encuentros de creación libre como el #Nolaptopfest.

Evidentemente,  todo el espacio contaría con wifi para dar acceso público a internet a la comunidad y todas las actividades serían gratuitas o de coste simbólico dedicado al apoyo al espacio o a iniciativas que en él se mantengan.

me acuerdo alameda sevilla
(cc) Zemos98

En los últimos años, esta zona de Sevilla se ha ido vinculando cada vez más a la cultura, por su situación céntrica, por el movimiento universitario, y por los espacios y actividades al aire libre que han ido desarrollándose, entre otras cosas. Por ello, considero que no sería ninguna locura fomentar la inversión pública o privada en este espacio (especialmente por parte de las empresas vinculadas a la cultura de la zona centro). También podría proponerse la financiación del proyecto a través de la plataforma de crowdfunding Goteo (cuyos proyectos siempre tienen una devolución al procomún). Otra opción podría ser incluso ceder la gestión cultural a colectivos ciudadanos/asociaciones de vecinos.

Esperemos que finalmente la SALA X no caiga en manos del sector del ladrillo, y pase a ser un eje de coordenadas para  el movimiento de cultura libre de la ciudad.

 

Ro Trejo.

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Ponme un gyntonic libre.

– Plataformas para la promoción y distribución de obras con licencias libres, que permitirían visibilizar a los artistas que optan por modelos sostenibles de producción cultural, y a los cuales la industria y las sociedades de gestión de derechos de autor muchas veces discriminan.

– La recuperación de espacios urbanos en los cuales los ciudadanos desarrollen proyectos culturales orientados a dar soluciones a problemas de la comunidad (medialabs, hacklabs, etc).

– La provisión de infraestructura tecnológica para apoyar a artistas y gestores culturales en la producción cultural, con la contraparte de que las obras producidas por los artistas con dichas infraestructuras retornen a la comunidad con licencias libres.

Estas son las tres propuestas de Ártica que más me han llamado la atención a la hora de promover o crear una política pública que se adapte a los paradigmas de la cultura libre.

Mi propuesta tiene imagen:

gyncommonsSe trata de un proyecto que intenta aunar a dos de los agentes más importantes del mundo de la cultura: las bandas, compañías de teatro, poetas/escritores (autores), pintores…. y las salas/bares/galerías, en un entorno digital accesible a todo el mundo (basándonos en el principio del internet libre y universal). Eliminando al intermediario (las discográficas, las distribuidoras). Abaratando el acceso a la cultura (música en directo) e intentando que ambos agentes puedan tener un beneficio de su actividad artística (autonomía frente a la industria) pese a contar con licencias abiertas (no es free, es free).

GynCommons. Una plataforma digital financiada públicamente para promover y aumentar la actividad de artistas que registran sus obras en licencias libres y el apoyo a las salas que promuevan este tipo de formaciones. Un apoyo estatal al procomún, un apoyo al acceso libre y barato a la cultura local (si bien entiendo que

Un punto de encuentro digital donde los propietarios de las salas inscriben su local, los artistas inscriben su obra y, en una relación directa entre ambos, acuerdan llevar a cabo conciertos/obras/performances/exposiciones.

Con una gran multidisciplinariedad, los autores podrán registrar obras relacionadas con las artes escénicas, yendo desde música a poesía, pasando por performance y teatro. Cualquier obra susceptible de ser presentada a un público.

En cuanto a los espacios, podrían registrarse desde salas a galerías, pasando por teatros o espacios autogestionados, que quieran llevar a cabo una actividad que claramente se posiciona a favor de la cultura libre. Se intentaría también algún tipo de compromiso de estas salas para no pagar cuota a SGAE y liberarse del impuesto revolucionario de la industria, intentando así tejer nuevas redes basadas en licencias abiertas.

La web, un espacio digital donde no solo se pudieran poner en contacto entre salas y artistas, sino entre salas y salas y artistas y artistas, en vistas al intercambio de programación entre espacios (o creación de festivales/eventos conjuntos) y al intercambio de conciertos/espectáculos entre artistas. Es decir, generar una red de salas libres que puedan intercambiar información sobre artistas en vistas a poder ofrecer programaciones similares en distintas ciudades. Y una red de artistas que puedan ponerse de acuerdo en hacer espectáculos conjuntos en cada una de sus ciudades para la promoción de ambas obras.

Más o menos esta es mi propuesta.

¿Nos tomamos un gyntonic?

Andrés Sánchez