Apoyo mutuo, cultura libre

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Cuando pienso en copyright pienso en miedo, pienso en temor al otro, pienso en desconfianza y pienso también en rapiña, competir, privilegios, monopolios, poder… pero cuando pienso en sus contrarios/complementarios, llámese dominio público, creative commons, promcomún o copyleft, pienso en compartir, colaborar, aportar, conocer, remezclar… y pienso también en comunidad, horizontalidad, respeto y aprendizaje… También pienso que no todo es blanco o negro y que la escala de grises está muy infravalorada.

Cuando leí en el texto del tema 3 esta frase, me vino directamente a la cabeza el autor ruso Piotr Kropotkin y su obra ‘La conquista del pan”: “lo que es importante, en todo caso, es entender que nosotros lo podemos hacer a nuestra manera, y que, de hecho, necesitamos hacerlo a nuestra manera porque es la única forma de hacerlo.”

Ví una fuerza que creo que es la adecuada para solventar problemas: la propaganda por la acción, el no esperar que alguien lo haga por tí y organizarte en red. Pero luego recordé otra obra suya que quizás podría acercarse más a este planteamiento de la digitalización y su importancia para la cultura: “El apoyo mutuo”, en la que pone sobre la mesa que quizá Darwin no tenía del todo razón al sugerir que la competencia entre especies es la que mueve la evolución, sino que, en mayor medida, la fuerza que mueve la evolución era el apoyo mutuo y la cooperación entre especies.

He pensado que, finalmente, no me centraré en una obra u otra, sino en la digitalización de la obra de Piotr Kropotkin. Porque considero que su obra transfiere muchos de los postulados de la Cultura Libre, aboga por la libertad del individuo y la comunidad de disponer de los bienes, habla del apoyo mutuo para conseguir evolucionar, habla de ser solidario y colaborativo, de respetar al otro y aprender de él, de que la cultura/el saber no es cosa de un inventor/discográfica/editorial/sociedad de autores; sino el lento proceso de la prueba y el error, de la repetición y la copia hasta dar con la solución. Y considero que esta filosofía no solo nos vale para recuperar o crear bienes culturales accesibles y horizontales, sino también sistemas sociales que permitan el enriquecimiento de la cultura y promuevan una visión que beneficie al procomún.

Dejo ahora unas frases del anarquista ruso que, enfocándolas a la problemática de la cultura, pueden mostrar que su pensamiento y nuestro pensamiento pueden ser parejos:

 

“De la gran masa de datos zoológicos que ha reunido infiere, pues, que aunque es cierta la lucha entre especies diferentes y entre grupos de una misma especie, en términos generales debe decirse que la pacífica convivencia y el
apoyo mutuo reinan dentro del grupo y de la especie, y, más aún, que aquellas especies en las cuales más desarrollada está la solidaridad y la ayuda recíproca entre los individuos tiene mayores posibilidades de supervivencia y evolución”. (El apoyo mutuo)

 

“Con esta sociedad de trabajadores libres solidarios se asociaba necesariamente, según Kropotkin, el arte grandioso de las catedrales, obra, comunitaria para el disfrute de la comunidad. La pintura no la ejecutaba un genio solitario para ser después guardada en los salones de un duque ni los poetas componían sus versos para que los leyera en su alcoba la querida del rey. Pintura y poesía, arquitectura y música surgían del pueblo y eran, por eso, muchas veces, anónimas; su finalidad era también el goce colectivo y la elevación espiritual del pueblo” (El apoyo mutuo)

 

“El hombre fuerte de pensamiento, el hombre exuberante de vida intelectual, procura naturalmente esparcirla. Pensar sin comunicar su pensamiento a los demás carecería de atractivo. Sólo el hombre pobre en ideas, después de haber concebido una con trabajo, la oculta cuidadosamente para ponerle más tarde la estampilla de su nombre. El hombre de poderosa inteligencia, fecundo en ideas, las siembra a manos llenas; sufre si no puede compartirlas, lanzarlas a los cuatro vientos”. (La moral anarquista)

 

“Ciencia e industria, saber y aplicación, descubrimiento y realización práctica que conduce a nuevas invenciones, trabajo o cerebral y trabajo manual, idea y labor de los brazos, todo se enlaza. Cada descubrimiento, cada progreso, cada aumento de la riqueza de la humanidad, tiene su origen en el conjunto del trabajo manual y cerebral, pasado y presente. Entonces, ¿qué derecho asiste a nadie para apropiarse la menor partícula de ese inmenso todo y decir: ¿esto es mío y no vuestro?” Piotr Kropotkin (“La conquista del pan”).

 

 

Ponme un gyntonic libre.

– Plataformas para la promoción y distribución de obras con licencias libres, que permitirían visibilizar a los artistas que optan por modelos sostenibles de producción cultural, y a los cuales la industria y las sociedades de gestión de derechos de autor muchas veces discriminan.

– La recuperación de espacios urbanos en los cuales los ciudadanos desarrollen proyectos culturales orientados a dar soluciones a problemas de la comunidad (medialabs, hacklabs, etc).

– La provisión de infraestructura tecnológica para apoyar a artistas y gestores culturales en la producción cultural, con la contraparte de que las obras producidas por los artistas con dichas infraestructuras retornen a la comunidad con licencias libres.

Estas son las tres propuestas de Ártica que más me han llamado la atención a la hora de promover o crear una política pública que se adapte a los paradigmas de la cultura libre.

Mi propuesta tiene imagen:

gyncommonsSe trata de un proyecto que intenta aunar a dos de los agentes más importantes del mundo de la cultura: las bandas, compañías de teatro, poetas/escritores (autores), pintores…. y las salas/bares/galerías, en un entorno digital accesible a todo el mundo (basándonos en el principio del internet libre y universal). Eliminando al intermediario (las discográficas, las distribuidoras). Abaratando el acceso a la cultura (música en directo) e intentando que ambos agentes puedan tener un beneficio de su actividad artística (autonomía frente a la industria) pese a contar con licencias abiertas (no es free, es free).

GynCommons. Una plataforma digital financiada públicamente para promover y aumentar la actividad de artistas que registran sus obras en licencias libres y el apoyo a las salas que promuevan este tipo de formaciones. Un apoyo estatal al procomún, un apoyo al acceso libre y barato a la cultura local (si bien entiendo que

Un punto de encuentro digital donde los propietarios de las salas inscriben su local, los artistas inscriben su obra y, en una relación directa entre ambos, acuerdan llevar a cabo conciertos/obras/performances/exposiciones.

Con una gran multidisciplinariedad, los autores podrán registrar obras relacionadas con las artes escénicas, yendo desde música a poesía, pasando por performance y teatro. Cualquier obra susceptible de ser presentada a un público.

En cuanto a los espacios, podrían registrarse desde salas a galerías, pasando por teatros o espacios autogestionados, que quieran llevar a cabo una actividad que claramente se posiciona a favor de la cultura libre. Se intentaría también algún tipo de compromiso de estas salas para no pagar cuota a SGAE y liberarse del impuesto revolucionario de la industria, intentando así tejer nuevas redes basadas en licencias abiertas.

La web, un espacio digital donde no solo se pudieran poner en contacto entre salas y artistas, sino entre salas y salas y artistas y artistas, en vistas al intercambio de programación entre espacios (o creación de festivales/eventos conjuntos) y al intercambio de conciertos/espectáculos entre artistas. Es decir, generar una red de salas libres que puedan intercambiar información sobre artistas en vistas a poder ofrecer programaciones similares en distintas ciudades. Y una red de artistas que puedan ponerse de acuerdo en hacer espectáculos conjuntos en cada una de sus ciudades para la promoción de ambas obras.

Más o menos esta es mi propuesta.

¿Nos tomamos un gyntonic?

Andrés Sánchez